Arriba el Tri

(Transparencia, respeto e integridad)
Por: Patricia Farías Barlow

Hace poco asistí a una conferencia impartida por una delegada de la Professional Convention Management Association (PCMA) y aludió a la base esencial de una negociación exitosa partiendo de tres elementos: transparencia, respeto e integridad (Tri). Por tanto, me pregunto por qué si en todos los organismos hay códigos de ética, en los cuales claramente aparecen esos elementos, en nuestro país prácticamente son soslayados.

Los colegas que asistieron a esa conferencia coincidieron conmigo y agregaron que la transparencia, el respeto y la integridad no solo son primordiales en nuestra industria sino en todas las partes que forman nuestra vida social, económica y política. Pues solo aceptándolos y poniéndolos en práctica cotidianamente el país podrá transitar hacia el bien común, acatando la ley quizá sin saberlo.

Obviamente cuando escribo “país” me refiero a todos los que lo formamos. A cada uno de nosotros. De tal manera que si individualmente hacemos a un lado la transparencia, el respeto y la integridad por convenir a nuestros intereses muy personales, estamos hundiendo a nuestra empresa y por ende a México.

Más aún: si tan sólo se tratase de convenir a nuestros intereses quizá el mal sería menor. Por desgracia, pensar ante todo en nosotros mismos acarrea otras anomalías tales como poder, fatuidad y soberbia, que representan la podredumbre que actualmente se enseñorea en México.

Evidentemente, cuando escribo “México” me refiero a nuestro trabajo, asociación, empresa, negocio, hogar; ciudades, oficinas, centros de convenciones, en los que convivimos a diario con compañeros, socios, esposos, paisanos, colegas, organizadores de reuniones.

Tenemos que aceptar que sin esos fundamentos nuestro crecimiento y credibilidad están mermados, lo que a su vez lleva insatisfacción a los que buscan afiliarse a nuestras asociaciones pues suponen que en estas impera el Tri de parte de quien las encabezan, y en muchísimas ocasiones no es así. Y lo mismo ocurre en instituciones públicas o en dependencias del gobierno federal, ya no digamos estatales.

Por ello, y para intentar solucionar este problema que nos atosiga en cuanto a la producción cuando menos, requerimos crear relaciones sólidas en nuestras asociaciones tanto en lo laboral como en lo personal, en las que prevalezca el Tri y se instale perpetuamente; eso nos ayudará a crecer en todos los órdenes de la vida. También tenemos que reconocer  que una parte por la cual en la industria tenemos tantas representatividades en estos momentos, es a causa de la implantación del Tri. Lo cual además denota unidad, eje principal para encaminarse a la madurez, la que nos conducirá al liderazgo e impedirá envanecernos por el éxito o decaer ante el fracaso.

Conviene recordar que con el crecimiento de los intereses empresariales e institucionales todos nos fortalecemos y las consecuencias serán cualitativas, y nos permitirán avanzar en pos de la ratificación nacional o, lo mejor, competir en el terreno internacional de la industria de los viajes masivos. No menos importante será comprobar que al laborar en un medio donde prive la decencia enmarcada enmarcada en el Tri crecerá nuestra autoestima y recobraremos los valores que nos inculcaron en la familia y en la escuela desde pequeños.

Sinceramente, no vale la pena perseguir falsos liderazgos que ya a la corta o a la larga nos cohíban ante los demás, lo que incluye defraudar a los que confían en nosotros tanto en lo personal como en lo laboral. En suma: arriba el Tri.

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