Apoyo a la Industria de Reuniones

¿Cuánto Mercado, cuánto Estado?

By Eduardo Chaillo, CMP, CMM, CASE

Al analizar el desarrollo de nuestra industria en los diferentes países, es importante tomar en cuenta que tan involucrados han estado los gobiernos en su impulso y así comparar y relacionar esto con el grado de evolución en cada caso.

Estoy regresando de un exitoso evento internacional de MPI (Meeting Professionals International) en donde México tuvo una participación importante, por supuesto encabezada por el CPTM pero con esfuerzos sobresalientes de empresas y destinos en lo individual.  Lo anterior, me dio mucho gusto, pues quiere decir que los esfuerzos de posicionamiento que por años ha hecho el Gobierno mexicano (primero Sectur y después CPTM) son ahora secundados por los actores que traen directamente el producto a los tomadores de decisiones.

Así, participaron las Oficinas de Convenciones de Los Cabos, DF, Monterrey, Guadalajara, así como San Miguel de Allende y Puerto Vallarta con sus respectivos recintos; el Centro Expositor de de Puebla, un grupo editorial (Mas Expos); la empresa de devolución de impuestos Tax Back y cadenas hoteleras como Grupo Presidente y Grand Velas. Este es sólo un ejemplo de cómo una inversión público- privada puede tener un impacto, cobijado sí bajo la marca país, pero sumando esfuerzos para atraer a México más y mejores convenciones. Las inversiones promocionales provinieron de recursos federales (CPTM y cooperativos), estatales (OCV’s y recinto Puebla) y privados (todos los demás), destaco el esfuerzo financiero independiente de Puerto Vallarta y Puebla.

Esto me lleva a realizar varias preguntas, a raíz de los cambios de estrategia anunciados por el CPTM: ¿son suficientes los  recursos que se están invirtiendo por el Consejo, y los de las oficinas de convenciones, los de los Gobiernos Estatales y las empresas para promover México en ese mercado? ¿Es necesariamente nuestro organismo público el que tiene que financiar gran parte de los esfuerzos de atracción de eventos?

Honestamente y aún con la convicción de que debe incrementarse drásticamente el porcentaje de presupuesto que se destina al turismo de reuniones vs. el que se destina a turismo de placer (tremenda diferencia), es evidente de que también el sector privado y los destinos deben acelerar el paso y tomar la iniciativa para lograr una presencia consistente, productiva, diversa, profesional y equilibrada en los foros internacionales de la industria.

En todos estos años de presencia de México en las plataformas globales de “meetings”, no me ha tocado ver al Gobierno de EU (por ejemplo), ni ahora con su organismo “BrandUSA” participando en la atracción de congresos o convenciones a su país; son los DMO’s (Destination Marketing Organizations) los que hacen el mayor esfuerzo promocional, pero también las grandes cadenas hoteleras, los centros de convenciones, las empresas suplementarias del sector (audiovisuales, traducciones, tecnología, etc.), así como intermediarios (third party companies) o DMC’s los que llevan la batuta.  Es más, me atrevo a suponer que en general la industria de reuniones de nuestros vecinos prefiere (dada su solidez, solvencia y estrategia) que no intervenga mucho el Gobierno Federal. Matizo diciendo que los DMO’s u OCV’s de Estados Unidos SI viven del impuesto al hospedaje (que desde cualquier punto de vista es un recurso público, aunque lo paguen los turistas).

En Latinoamérica también hay una combinación interesante, dado que la mayoría de Buros de convenciones son financiados por el sector privado (en ocasiones con algún subsidio público de las ciudades o de su país ya que no cuentan literalmente con el “room tax”), aunque organismos como Improtur en Argentina, Embratur en Brasil o Proexport en Colombia hacen una labor paraguas parecida al que realiza el CPTM.

Europa tiene fuertes subsidios, pero inversiones privadas muy sólidas y consistentes; Asia cuenta con una dinámica y fuerte inversión privada en sus esfuerzos;  el Medio Oriente no se entendería sin el apoyo total del Gobierno y Sudáfrica cuenta con interesantes combinaciones público-privadas.

Considero que es momento , simplemente, de hacer un alto en el camino y ver si nuestro modelo de apoyo al sector no es todavía demasiado paternalista: si los montos o porcentajes que aporta el gobierno en publicidad, en capacitación, en ferias del sector, en eventos nacionales de promoción o en alianzas con organizaciones gremiales no deberían ser mejor empatados o mejor coordinados con los inversionistas privados (que al final son los que llevan la mayor parte del beneficio o de la derrama) y entonces si entre todos lograr montos competitivos con otras partes del mundo.

Si están abriéndose sectores estratégicos de nuestro país a la inversión privada (antes exclusivos del control gubernamental), si se está reformando el sector de telecomunicaciones para lograr más competencia (es otra pregunta…. en nuestra industria, ¿hay suficientes jugadores? ¿hay un ambiente totalmente competitivo?), si hay un espíritu modernizador en todas industrias….no será tiempo simplemente de revisar en donde estamos en esta materia?

Siempre es tiempo de aprender, de realizar análisis comparativos, de buscar mejores fórmulas de coordinación y sobretodo de lograr un mejor retorno de nuestras inversiones (provengan de donde provengan) sumando para proyectar un México incluyente.

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